Fonoaudiólogo entrega claves para identificar trastornos frecuentes en etapa pre-escolar y escolar

Manuel Sandoval, académico de la Universidad Mayor sede Temuco, explica que estos se asocian al desarrollo de habilidades de comunicación, del lenguaje o del habla. “Sin una estimulación sistemática, el desarrollo de habilidades se torna más dificultoso”, advierte el profesional, quien remarca que dicha estimulación debe traspasar las sesiones, para incorporarse al “diario vivir”.


En la etapa pre-escolar y escolar es frecuente encontrar trastornos asociados al desarrollo de habilidades de comunicación, del lenguaje o del habla. Así lo explica Manuel Sandoval, académico de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad Mayor sede Temuco, quien entrega algunas claves para reconocerlos.

El trastorno de los sonidos del habla, detalla el especialista, corresponde a alteraciones en la producción articulatoria de los sonidos o en el uso funcional de estos, lo que afecta a la inteligibilidad del habla del niño o niña.

Mientras que el trastorno del desarrollo del lenguaje, aclara Sandoval, se relaciona con una limitación, ya sea en la expresión o comprensión del lenguaje, pudiendo afectar diferentes áreas de este, tales como: el desarrollo de habilidades fonológicas, la adquisición de vocabulario, el uso de la sintaxis y la morfología, la pragmática o la organización discursiva.

Una tercera clasificación corresponde a hablantes tardíos, que son “niños y niñas pequeños que presentan un desfase cronológico en la adquisición de habilidades comunicativas, es decir, adquieren hitos, pero de una ‘manera más lenta’ en relación a lo que se espera según su edad”, señala el docente.

Más allá de las sesiones

Es por esto que, ante la sospecha o aparición de alguna dificultad en el desarrollo de la comunicación, el lenguaje o el habla, el consejo número uno es la visita a un profesional. En este caso, la consulta a un fonoaudiólogo para una evaluación y eventual intervención.

Dicho profesional aplicará los mecanismos de evaluación que considere adecuados a la situación y entregará los caminos a seguir para ayudar a los pacientes de la mejor manera.

Para ello, agrega el especialista, “entregará apoyo individual, a través de sesiones fonoaudiológicas periódicas, así como educando a padres y cuidadores respecto de estrategias y herramientas a usar en el hogar o en diferentes contextos, para estimular el desarrollo de aquellas habilidades que se encuentren descendidas”.

“Quisiera detenerme en este último punto”, advierte Sandoval, en la participación de los cuidadores en la intervención, ya que “su rol como agentes de estimulación es fundamental, sin una estimulación sistemática, constante, el desarrollo de habilidades se torna más dificultoso”.

Esto, porque muchos adultos creen que la tarea de "estimular" a sus hijos consiste solo en llevarlos a la sesión de fonoaudiología, terapia ocupacional, kinesiología o del profesional al que asistan. Sin embargo, insiste el docente U. Mayor, “si no se lleva al hogar la estimulación, al diario vivir, difícilmente lo que se haga en una o dos sesiones a la semana, de 30, 45 o 60 minutos, va a dar los resultados que se esperan en los tiempos estimados”.