EDUCACIÓN//En tiempos de cuarentena preventiva: ¿Es bueno estudiar escuchando música?

Si bien permite la activación de extensas regiones cerebrales de manera simultánea, beneficiando los procesos de aprendizaje, este recurso no es transversal a todas las personas. Asimismo, tiempos de exposición y niveles de intensidad serían claves para evitar daños auditivos permanentes.

Chile vive una emergencia sanitaria sin precedentes, donde la curva de contagios por Covid-19 aumenta de manera exponencial con el paso de los días. Es por esto que la Universidad Mayor, con el fin de resguardar la salud de sus estudiantes, dará inicio a su periodo académico, este lunes 23 de marzo, a través del Campus Virtual.

Este escenario de cuarentena preventiva, donde los estudiantes podrán acceder a los contenidos del primer semestre desde sus casas, plantea una serie de interrogantes como: ¿Qué papel juega la música en el aprendizaje? O, ¿si es bueno estudiar escuchando a sus artistas favoritos?

La música ha demostrado ser un estímulo multimodal que permite la activación de extensas regiones cerebrales de forma simultánea, muchas de ellas asociadas a las emociones, memoria, sistemas de atención y procesamiento de información, recursos cognitivos muy importantes al momento de aprender.

Desde esa perspectiva, según explica el director regional académico de la Universidad Mayor, Alejandro Ducassou Varela, “escuchar música mientras estudiamos puede ser un recurso recomendable, pero no transversal a todas las personas”. Pero, ¿qué hace que para unos sea positivo, mientras que para otros no?

Para el académico existen dos variables. Por un lado, la música tiene la capacidad de modular las emociones y esto es muy importante en contextos de ansiedad o estrés, características recurrentes en estudiantes de educación superior. Y por otro, la capacidad de capturar con rapidez y fuerza los sistemas de atención.

“Este factor podría ser positivo en la generación de un ambiente para aprender, pero también tiene el riesgo de distraer a las personas de su objeto de atención. Así, la música puede ser un recurso positivo para unos, pero no para otros”, precisa el director regional académico. 

—Dada la contingencia, los estudiantes accederán a los contenidos del primer semestre desde aulas virtuales, ¿qué recomendaciones pueden seguir para lograr una mayor concentración y favorecer los procesos de aprendizaje?

—Es importante reconocer que toda experiencia de aprendizaje demanda la activación de nuestros sistemas de atención y que estos, como todo proceso biológico, tienen la posibilidad de fatigarse y disminuir su efectividad. En este contexto, es importante que los docentes y estudiantes comprendan la necesidad de establecer pausas breves cada 20 a 25 minutos y que estas pausas deben estar orientadas a modificar los focos de atención: revisar sus teléfonos, revisar sus correos, levantarse y caminar o simplemente cambiar el tema en discusión por algunos minutos. Una segunda recomendación es preparar el ambiente de aprendizaje con el menor número posible de distractores (ruido, imágenes, objetos) que puedan alterar los sistemas de atención y escucha activa. Así mismo es ideal que este espacio sea siempre el mismo, un espacio amable y protegido. Finalmente, es importante reconocer que la naturaleza de la vida nos ha impuesto nuevos paradigmas sobre cómo aprender y relacionarnos con otros en este desafío y reconocer que este nuevo ambiente de aprendizaje no es bueno ni malo, solo es diferente y está lleno de nuevas experiencias que, estudiantes y docentes, desconocemos. Aprenderemos juntos.

¿CÓMO CUIDAR MIS OÍDOS?

Al momento de decidir si estudiarán con o sin música, los estudiantes también deben considerar el tiempo de exposición y el volumen de esta.

“Lo que hay que tener claro es que si esta música se encuentra a un nivel de intensidad alto, pensado en 80 dB, que se traduce en un 100% del audio del computador, en una cantidad superior a dos horas, puede llevar a daños auditivos permanentes”, señala el director regional de Fonoaudiología, Nicolás Araise Orellana.

Para el académico lo fundamental es disfrutar de la música que nos tranquilice y nos permita mantener la concentración durante el estudio, a una intensidad que no supere los 60 dB (70% del audio del computador).

Llegado el momento de utilizar el Campus Virtual, el director de Fonoaudiología recomienda disminuir los estímulos auditivos externos a la clase del profesor. “Siempre el aprendizaje es mayor cuando logro comprender en su totalidad el enunciado que me está entregando el docente. Pasa mucho en las salas de clase regulares, que al existir mucho ruido en el entorno, nuestra atención debe realizar un esfuerzo mucho mayor para lograr recibir el mensaje del interlocutor o hablante”.

Por lo tanto, “esta modalidad puede mostrarnos algunos datos interesantes al tratarse de clases personales, donde el mensaje llega directamente a nuestros oídos”, concluye.