Invitan a redescubrir el patrimonio arquitectónico de Temuco en la Sala de Arte U. Mayor
"La ciudad (im)permanente" revela la transformación de siete de las principales calles del centro de la capital regional.
Una narrativa de cambios permanentes, donde la investigación arquitectónica busca desenterrar, rescatar y valorizar el patrimonio de Temuco, guía la nueva muestra de la Sala de Arte de la Universidad Mayor sede Temuco.
Se trata de “La ciudad (im)permanente”, exposición que disecciona el pulso de las calles Balmaceda, Miraflores, Lautaro, Rodríguez, Portales, Montt y Claro Solar, para revelar cómo las capas históricas de la capital de La Araucanía han sido tensionadas por las lógicas de la modernidad y el mercado.
“Esta exposición consolida un trabajo que hemos venido sosteniendo en las aulas desde hace un buen tiempo, donde aunamos vinculación, docencia e investigación”, dijo el director de Arquitectura de la sede Temuco, Javier Arangua, durante la concurrida inauguración del 09 de julio.
La muestra —que permanecerá abierta al público hasta el 07 de agosto en Av. Alemania 0281— surge de la experiencia pedagógica dirigida por el académico Dr. Claudio Petit-Laurent y desarrollada por estudiantes de la carrera en el Taller de Investigación en Arquitectura.
“La arquitectura no se termina cuando el proyecto está construido. Vivimos rodeados de arquitectura, que se vive cotidianamente en la ciudad, y ese ha sido el sentido de este taller: formar a nuestros estudiantes a través de una mirada crítica del entorno, particularmente en estas siete calles del centro de Temuco”, explicó el investigador.

Tejido urbano
El director regional académico, Dr. Alejandro Ducassou, valoró el talento de los futuros profesionales de la Universidad Mayor, destacando que “esta exposición no es solo el montaje de una investigación visual y arquitectónica, también nos lleva a reflexionar sobre la humanización de los espacios públicos”.
La muestra pone en relieve una estrategia pedagógica fundamental: abordar el estudio de la arquitectura como un hecho construido, vivido y como un sistema complejo de significaciones sociales y culturales.
En esa línea, “La ciudad (im)permanente” se transforma en un ejercicio de atención que interroga la metamorfosis del tejido urbano. Y fue esa premisa la que utilizaron los estudiantes Nicolás Manosalva y Lindsay Vergara, para ahondar en el recorrido que plantea la muestra.
“En el origen emerge la memoria de una vivencia cotidiana y residencial, donde la arquitectura aspiraba a proyectar una imagen de refinamiento europeo; un eclecticismo neoclásico y una estética hotelera que buscaban consolidar identidad en la frontera. Con el tiempo, este ideal dio pasos paulatinos a la sobriedad del racionalismo moderno que se instala en las fachadas coexistiendo con sistemas constructivos tradicionales, para finalmente enfrentarse a la cruda presión de la posmodernidad y la mercantilización desenfrenada”, detallaron.
“La investigación arquitectónica se erige aquí como un acto de resistencia: un instrumento necesario para desenterrar, rescatar y finalmente valorizar el patrimonio que, aunque invisibilizado por la inmediatez, continúa constituyendo la esencia de nuestro espacio público. Solo a través de esta mirada crítica podremos transitar hacia una forma de habitar la ciudad que integre su memoria con las exigencias del presente”, cerró el Dr. Petit-Laurent.


