"Es una ola de gran tamaño, pero que se produce por perturbaciones atmosféricas y fuertes vientos", explica César Mattar, académico y director del Magíster en Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable UM, quien agrega: "La dificultad que tiene es que surge de manera muy esporádica, a diferencia de un tsunami que viene precedido de un movimiento telúrico. Puede durar hasta dos o tres horas". Revísala aquí.
Cristóbal Ruiz Tagle, académico de la Escuela de Salud Pública, abordó el crecimiento de estos procedimientos durante el último año. "Estas intervenciones tienen repercusiones más allá de lo estético y se relacionan con lo funcional, ya que en estos pacientes la musculatura abdominal se desprende de la piel, lo que genera molestias como dolores lumbares", dijo. Revísala aquí.
Franklin Vidal, académico de la Escuela de Salud Pública UM, detalló que se deben usar protectores con factor 30 o más. "La aplicación se realiza entre 15 a 30 minutos antes de la exposición al sol, y las reaplicaciones cada dos horas. También se recomienda el uso de ropa ligera de colores claros y proteger la cabeza con jockeys o sombreros. Pero la idea es minimizar la exposición directa al sol", explicó. Revísalo aquí.
Carlos Maldonado, investigador del Centro de Genómica y Bioinformática, explicó que "el calor extremo y los vientos que han habido en los últimos días, por sobre los 30 kilómetros por hora, han hecho que se propague muy rápido el fuego. Además hay muchos puntos de rebrote, y no es normal que en las noches haya rebrote. Todo esto hace que el comportamiento del incendio sea muy errático". Revísalo aquí.
"Hoy tenemos un escenario epidemiológico contradictorio, pues si bien las cifras muestran que se ha logrado reducir la incidencia, también existe un problema de continuidad en el tratamiento. Cerca de 20 a 25 mil personas diagnosticadas no reciben terapia antirretroviral", detalla Franklin Vidal, académico de la Escuela de Salud Pública. Revísalo aquí.
