Investigadora advierte que sobreexplotación del huiro negro amenaza la biodiversidad de las costas chilenas
La Dra. María Isidora Ávila-Thieme, académica del Centro CReAM U. Mayor, lidera una investigación que revela cómo el incumplimiento de normas y la alta demanda internacional, para las industrias alimentaria, cosmética y farmacéutica, ponen en riesgo la sostenibilidad de esta macroalga que es clave para los ecosistemas marinos y la economía de diversas comunidades locales de pescadores y algueros artesanales.
“La sostenibilidad del huiro negro es clave para la biodiversidad y la economía de nuestras costas”, dice la Dra. María Isidora Ávila-Thieme, investigadora del Centro CReAM (para la Resiliencia, Adaptación y Mitigación) de la Universidad Mayor, sobre el futuro de esta macroalga parda.
Actualmente, el incumplimiento de las reglas en la extracción del huiro negro (Lessonia berteroana/spicata) impacta en los ecosistemas marinos y además en los medios de vida de miles de pescadores y algueros artesanales del país, un fenómeno presionado por su alto valor en el mercado internacional.
“El huiro forma extensos bosques en la zona intermareal, la zona que queda protegida por el agua durante la marea alta y expuesta al aire durante la marea baja, brindando hábitats para muchas especies, por lo que cumplen un rol ecosistémico muy grande”, destaca la investigadora, señalando que esa condición también las hace más accesibles para su extracción.
Según datos de SERNAPESCA, Chile produce del orden de cientos de miles de toneladas de algas pardas al año, en 2025, por ejemplo, se extrajeron más de 313 mil incluyendo las tres especies de huiro que existen en el país, lo que entregó retornos económicos aproximados de US$100 millones.
“Si uno divide los retornos económicos nacionales por el volumen extraído, la tonelada equivaldría a unos $300.000 pesos chilenos. Sin embargo, nuestras encuestas muestran que los recolectores pueden vender el huiro a valores bastante mayores, entre $800 y $1.000 por kilo, es decir, entre $800.000 y $1.000.000 por tonelada. Esto es porque el precio del huiro es muy variable y depende de factores como la humedad del alga, la temporada, la región, el comprador y las fluctuaciones del mercado”, indica la especialista.
Esto explicaría la “fiebre” por el huiro negro, cuya venta se concentra mayoritariamente en el mercado asiático, siendo China su principal destino, potenciando su sobreexplotación.
Precisamente, la investigadora aborda este fenómeno en un estudio interdisciplinario publicado en 2025 en la revista de alto impacto Marine Policy en donde revela cómo el incumplimiento de normas en la pesquería del huiro negro, por percepción de baja fiscalización y sanciones poco efectivas, se transforma en una amenaza para la sostenibilidad costera.

Alta demanda
Su alta demanda se debe a los derivados que se originan a partir de los alginatos “geles de polisacáridos que se ocupan como espesantes, gelificantes y conservantes en cremas de piel, pastas de dientes, gelatinas, sopas, moldes dentales y muchos otros. Es decir, son utilizados en la mayoría de los productos de la industria farmacéutica, cosmetológica y alimenticia”, detalla la experta.
La extracción de estas algas se realiza a través de barreteo, práctica que permite despegarlas por completo desde el sustrato rocoso en el que habitan mediante una “barreta” o herramienta metálica.
“Aunque hay prácticas de extracción normadas, el alza de los precios y su alta demanda está generando un fuerte incentivo a la extracción ilegal de estas algas. Por ejemplo, que quienes llegan a la costa para extraerlas ilegalmente no diferencian si son adultas o juveniles y las cortan en lugar de barretearlas, lo que además está provocando la desaparición de otras especies, como lapas, el loco, chitones, que dependen de estos bosques de algas para sobrevivir y que también tienen importancia comercial”, advierte la investigadora.
Crédito foto principal: Erasmo Macaya
