Investigación// Investigadores de Chile y Estados Unidos comprobaron cómo el estrés experimentado a lo largo de la vida desgasta los cromosomas de los viejos

Estudio de académicos de la U. Mayor y la U. de Columbia analizó el ADN de 5700 personas, y evidenció que quienes experimentaron mayor estrés en la infancia y adultez, tienden a tener telómeros (o extremos e los cromosomas) más cortos en la vejez. El hallazgo podría ser el inicio para tratamientos precoces y elaboración de políticas públicas que reduzcan los costos asociados a esta enfermedad.

 

El estrés podría ser catalogado como la enfermedad de este siglo. Sus dificultades traen asociadas otras patologías que, en casos extremos, pueden generar incapacidad en quienes lo padecen. Sin embargo, este ciclo podría revertirse.

Así lo reveló un estudio llevado a cabo entre la Universidad de Columbia (EE. UU.) y el Centro de Investigación en Sociedad y Salud (CISS) de la Universidad Mayor.

La investigación, en la que participó el Dr. Esteban Calvo, director del CISS y profesor de epidemiología en la Universidad de Columbia, indagó en cómo el estrés de tipo social y financiero, como por ejemplo la muerte de un familiar o pérdida del empleo, impactan en el cuerpo de las personas, dejando una huella en sus células a lo largo de su vida.

Para esto, unieron disciplinas y métodos de las ciencias biológicas y sociales, analizando simultáneamente datos de encuestas y muestras de sangre, con el objetivo de obtener información mucho más certera y compleja sobre el historial médico y la vida de los participantes.

Desgaste celular

Los telómeros son una secuencia de ADN situada en los extremos de los cromosomas y su rol es proteger la integridad del ADN. Pese a ello, van acortándose en cada proceso de división celular. Asimismo, actúan como biomarcadores que permiten dar cuenta del paso del tiempo en el organismo y también en la salud de los seres humanos.

De acuerdo a los antecedentes del estudio, las personas que experimentaron un mayor número de eventos de estrés durante la infancia y adultez tienden a tener telómeros más cortos en la vejez.

Según explica el Dr. Calvo, “de todas las formas que se podrían haber producido los daños asociados al estrés, encontramos la más optimista, que indica que en cualquier momento de la vida se puede intervenir para interrumpir la cadena de estrés y proteger la biología humana”.

 

Políticas públicas para la biología humana

Con esta información, el académico indica que se podrían generar estrategias para proteger la biología humana desde el primer hasta el último día de vida, lo que sería no solo positivo para las personas, sino que también para los países, los cuales podrían intervenir de manera temprana y reducir los costos asociados al estrés.

En el caso de Chile, el problema radicaría en la existencia de políticas sectoriales y enfocados en grupos de edad específicos, que ha sido el modo convencional en el cual se han abordado este tipo de problemáticas en el país.

Para el Dr. Calvo, este estudio abre una oportunidad para indagar sobre políticas públicas más integrales y dinámicas, que consideren simultáneamente aspectos biológicos y sociales de las personas y las beneficien de forma continua desde la infancia hasta la vejez.

Datos de la investigación

En el estudio se analizaron modelos trayectoria social, período crítico temprano y riesgo acumulativo de estrés para 5.754 personas en Estados Unidos.

En el artículo “Stress and Salivary Telomere Length in the Second Half of Life: A Comparison of Life-course Models”, publicado en Advances of Life Course Research, también participaron Margaret Willis, Ursula M. Staudinger y Pam Factor-Litvak, investigadoras del Mailman School of Public Health de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.