Académicos se adjudican dos proyectos en Concurso Interuniversitario de Investigación Asociativa
Daniela Alburquenque, del Centro de Nanotecnología Aplicada, y Chandra Kumar, de la Escuela de Ingeniería, desarrollarán materiales de mejor desempeño para el almacenamiento de energía. En tanto, Jorge Morales, también de la Escuela de Ingeniería, generará el primer mapa piloto de vulnerabilidad neuroambiental infantil en Chile.
“Uno de los mayores valores de este tipo de iniciativas es que las redes que se generan trascienden al proyecto”, destaca la Dra. Daniela Alburquenque, del Centro de Nanotecnología Aplicada de la Universidad Mayor, una de las ganadoras de la cuarta versión del Concurso Interuniversitario de Iniciación en Investigación Asociativa.
De las 27 postulaciones recibidas en 2025, el comité de esta red —integrada además por la Universidad Autónoma de Chile, la Universidad de los Andes, la Universidad del Desarrollo, la Universidad Adolfo Ibáñez, la Universidad Bernardo O’Higgins, la Universidad San Sebastián y la Universidad Santo Tomás— aprobó el financiamiento de seis proyectos, por un monto total de $90 millones.
Nuevos materiales
Entre ellos se encuentra la iniciativa liderada por la Dra. Alburquenque y el Dr. Chandra Kumar, de la Escuela de Ingeniería de la U. Mayor, titulada “Estudios experimentales y teóricos de heteroestructuras espinela/MoS₂ para mejorar la cinética electroquímica y la conductividad en electrodos aplicados a supercapacitores y baterías de ion-litio”, que se desarrollará en conjunto con académicos de las universidades San Sebastián, Adolfo Ibáñez y Autónoma.
“Buscamos desarrollar nuevos materiales para mejorar el desempeño de dispositivos de almacenamiento de energía, específicamente baterías de ion-litio y supercapacitores. Para ello, trabajaremos con heteroestructuras que combinan óxidos metálicos tipo espinela con un material bidimensional llamado 1T-MoS₂. La idea es aprovechar las propiedades de ambos materiales para favorecer el transporte de iones y electrones y, con ello, mejorar aspectos como la capacidad de almacenamiento, la velocidad de carga y descarga, y la estabilidad de estos dispositivos”, explica la investigadora.
Y agrega: “Un aspecto diferenciador es que abordaremos este desafío desde distintas perspectivas. Integraremos la síntesis de materiales mediante métodos más amigables con el medioambiente, su caracterización y evaluación electroquímica, junto con cálculos teóricos basados en DFT (Density Functional Theory) e inteligencia artificial. Esto nos permitirá no solo observar si un material funciona mejor, sino también comprender por qué funciona mejor y utilizar esa información para orientar el diseño de nuevos materiales”.
Para la experta, haberse adjudicado este proyecto “es una gran alegría y, al mismo tiempo, un reconocimiento al trabajo que hemos venido desarrollando en el área de materiales para almacenamiento de energía. También tiene un significado especial, porque permite consolidar una red de investigadores e investigadoras de distintas universidades, con capacidades muy complementarias. Más que un reconocimiento individual, valida una forma de hacer ciencia basada en la colaboración, en la integración de distintas disciplinas y en la construcción de conocimiento conjunto”.
Vulnerabilidad neuroambiental
Por su parte, el Dr. Jorge Morales, director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Mayor, participa en el proyecto “Mapeo piloto de vulnerabilidad neuroambiental infantil al PM₂.₅ y al estrés térmico en el Gran Santiago”, junto a investigadores de las universidades Diego Portales, Adolfo Ibáñez y Autónoma.
La iniciativa EXPOSOMA-ESCOLAR investiga cómo el PM₂.₅ y el estrés térmico urbano se incorporan biológicamente en el desarrollo infantil, afectando la cognición, el sueño y el bienestar emocional de niños y niñas del Gran Santiago. “Mediante un enfoque de exposoma, el proyecto integra monitoreo ambiental de alta resolución, sensores portátiles, evaluación neuropsicológica y cortisol capilar como indicador de carga alostática, que permitirá generar el primer mapa piloto de vulnerabilidad neuroambiental infantil en Chile, estableciendo una plataforma para estudios longitudinales y políticas públicas”, explica el académico.
Para el Dr. Morales, este concurso es significativo y de gran interés para todo el equipo. “Es interdisciplinario, lo que permite vincular no solo a distintas universidades, sino también conocimientos y habilidades particulares de cada investigador e investigadora, las cuales se verán reflejadas en el logro de los objetivos del proyecto, que, además, tendrá un gran impacto en la sociedad, particularmente en escolares”, concluyó.
