Investigación de Magíster U. Mayor muestra el impacto de la actividad física en pacientes con enfermedad cardiaca congénita

Las kinesiólogas Yenny Villaseca y Javiera Varela, tituladas del Magíster en Fisiología Clínica del Ejercicio, publicaron un estudio que describe la capacidad de ejercitar de niños y adolescentes con esta patología. El trabajo podría ayudar a la intervención oportuna de factores que influencian el riesgo de mortalidad o desarrollo de otras enfermedades en estos pacientes.


La enfermedad cardiaca congénita es la malformación hereditaria más frecuente en niños de todo el mundo, ya que afecta, en promedio, a 8 de cada 1.000 recién nacidos.

Conscientes de la importancia del ejercicio para la salud y calidad de vida de las personas y de cómo puede afectar la rehabilitación de niños y adolescentes con enfermedad cardiaca congénita, las kinesiólogas Yenny Villaseca y Javiera Varela decidieron estudiar en su tesis del Magíster en Fisiología Clínica del Ejercicio en la U. Mayor el impacto de la actividad física en la calidad de vida de estos pacientes.

Las recién tituladas del programa trabajan en el Hospital Clínico UC Christus, que es un centro de referencia nacional para el tratamiento de pacientes con esta patología.

“Nuestro trabajo diario como kinesiólogas consiste en rehabilitar a estos niños desde el día que se operan hasta que se van a sus casas”, cuenta Yenny Villaseca, quien agrega que “lo que buscamos como kinesiólogos es que los niños puedan tener una funcionalidad lo más cercana a un niño sano y optimizar la mejor calidad de vida que puedan alcanzar”.

El estudio

Las profesionales realizaron una revisión sistemática de ensayos clínicos y estudios observacionales sobre la capacidad de ejercitar de pacientes con enfermedad cardiaca congénita de entre 5 y 17 años.

Acostumbradas al trabajo diario con pacientes en el hospital, al comienzo la investigación les planteó desafíos metodológicos. “No teníamos mucha experiencia en investigación y en este proceso fue clave la colaboración de nuestro tutor de tesis, el kinesiólogo Rodrigo Torres Castro, quien nos orientó en los paso a paso que debíamos realizar para nuestra revisión”, comenta Yenny Villaseca.

El estudio analizó 21 artículos que consideran un total de 1540 niños y adolescentes con cardiopatía congénita de distintos países.  Los resultados arrojaron luces de por qué la actividad física impacta tanto en la calidad de vida de estos pacientes.

Javiera Varela, explica que según el estudio “los niños y adolescentes con cardiopatía congénita tienen una menor capacidad de ejercicio comparado con los niños sanos, aún cuando la malformación está corregida. Esto fue medido principalmente mediante un menor consumo de oxígeno máximo (VO2 peak), el cual en promedio es de -7,9 ml/kg/min más bajo que los niños sanos”.

Los resultados destacan el rol de los kinesiólogos en la rehabilitación de pacientes con cardiopatía congénita. Javiera Varela dice que “es importante que realicemos una evaluación continua y determinación temprana de los factores asociados a una potencial disminución de la capacidad de ejercicio”.

Para la profesional, intervenir a tiempo planificando programas de rehabilitación y promoviendo un estilo de vida activo es clave. “Una menor capacidad de ejercicio puede conllevar a un mayor riesgo de morbilidad, mortalidad, deterioro de la funcionalidad y menor calidad de vida con impacto significativo en pacientes con cardiopatías congénitas”, afirmó.

El estudio fue publicado en la revista Frontiers in Cardiovascular Medicine lo que ha sido fuente de gran orgullo para las profesionales y les ha permitido adquirir nuevas herramientas.

“El Magíster nos ha ayudado fortaleciendo y ampliando las herramientas clínicas que podemos utilizar, tanto en la evaluación como en el tratamiento Kinésico con nuestros pacientes, a fomentar con bases científicas recomendaciones y planes de acción en todos los rangos etarios para el fomento de un estilo de vida activo”, concluyó Javiera Varela.