Universidad Mayor y FOJI sellan alianza para fortalecer la salud kinésica de jóvenes músicos
El convenio, que será implementado por la Escuela de Kinesiología, contempla un programa permanente de promoción y prevención en salud, con foco en la detección y manejo precoz de lesiones asociadas a las exigencias físicas de la práctica instrumental. La primera jornada se realizará este jueves 24 de septiembre y estará dirigida a 48 jóvenes músicos becados de FOJI.
Con el objetivo de fortalecer el bienestar y la salud de niñas, niños y jóvenes intérpretes, la Universidad Mayor y la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI) firmaron un convenio de colaboración que permitirá desarrollar iniciativas conjuntas en materia de prevención, educación y cuidado de la salud de los músicos. El acuerdo contempla un programa permanente de promoción y prevención en salud, especialmente orientado a la detección y manejo precoz de lesiones músculo-esqueléticas asociadas a las exigencias físicas de la práctica instrumental.
En la ceremonia de firma del convenio participaron el director ejecutivo de FOJI, Pablo Aranda; el rector de la Universidad Mayor, Patricio Manque; la vicerrectora de Vinculación con el Medio (VcM), Natalia Mackenzie; el director de la Escuela de Kinesiología, Fernando Lira; la directora académica de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud, Claudia Contreras, y la jefa del Área Psicosocial de FOJI, Marcela Celis, además de directores, músicos, becados, estudiantes, docentes y profesionales de VcM.

Para Pablo Aranda, compositor y director de FOJI, el convenio representa un punto de partida para una relación de colaboración más amplia entre ambas instituciones. “El mundo de la música implica un trabajo con el cuerpo. El sonido no se produce por sí solo, sino que tiene que haber alguien que lo articule, que lo gestione, y eso es a través del cuerpo”, dijo. En ese sentido, destacó la importancia de abordar desde temprana edad aspectos como la postura y la relación física del intérprete con su instrumento, factores que también pueden incidir en la calidad del sonido.
Desde la U. Mayor, el rector Patricio Manque comentó que la alianza con FOJI permitirá ampliar el trabajo formativo y poner a disposición de los jóvenes no solo la experiencia de la universidad en el ámbito musical, sino también sus capacidades en distintas áreas de las artes y la cultura. “El gran desafío que tenemos como universidad es poder aportar desde los múltiples niveles de formación con los que contamos, especialmente en una tarea tan noble como la que ustedes realizan, acogiendo a estos niños y jóvenes que persiguen y abrazan sus sueños en torno a la música”, valoró.
En esa línea, agregó que “tenemos diferentes facultades, un importante polo cultural, un cine, escuelas de teatro y una amplia oferta en el área de las artes. Nos entusiasma mucho la idea de que la universidad pueda participar poniendo todas estas capacidades al servicio de esta iniciativa”.

Para Fernando Lira, director de la Escuela de Kinesiología, el convenio consolida una línea de trabajo que la Universidad desarrolla desde 2010 y que busca fortalecer en Chile un ámbito aún incipiente: la Medicina del Artista. La autoridad académica explicó que las extensas jornadas de ensayo y las exigencias físicas asociadas a la interpretación pueden generar lesiones y otras alteraciones que afectan tanto la salud del músico como su concentración y desempeño. “El músico y su instrumento es uno solo. Si el músico está mal, también está mal su instrumento”, sostuvo.
En ese sentido, Lira destacó que esta colaboración permitirá avanzar en una atención especializada para músicos y contribuir al desarrollo de esta área en Chile y Latinoamérica, donde todavía existe un espacio relevante para su consolidación.
En FOJI, la preocupación por la salud física de los músicos ya había surgido a partir del trabajo con las familias y los equipos psicosociales. Marcela Celis, jefa del Área Psicosocial de FOJI, afirmó que la fundación busca acompañar a las niñas, niños y jóvenes más allá de su formación musical, con el objetivo de “enriquecer el mundo y las vidas” de sus integrantes. En ese contexto, las familias comenzaron a plantear inquietudes por la prevención de lesiones, lo que impulsó la búsqueda de herramientas para abordarlas. Por ello, Celis valoró el convenio como un avance significativo para fortalecer este acompañamiento.

La alianza también pone en valor el vínculo entre salud y música. Así lo destacó Natalia Mackenzie, vicerrectora de VcM, quien relevó la importancia de abordar de manera interdisciplinaria la prevención, la postura y el cuidado físico de los integrantes de las orquestas. “Nos interesa mucho la colaboración interdisciplinaria en lo que puede ser salud y música”, afirmó, destacando además el potencial de esta experiencia para generar nuevas oportunidades de formación en un área aún poco desarrollada.
La ceremonia culminó con la presentación de Diego Núñez, cellista de 15 años del Programa de Formación en Interpretación Musical Estudiantil de la Escuela de Orquestas y de la Orquesta Sinfónica Estudiantil Metropolitana. El joven interpretó la Sonata para violonchelo en mi menor, op. 38, nº 1, del compositor y cellista alemán Bernhard Romberg (1767-1841).
Primera jornada
El convenio tendrá su primera aplicación concreta este jueves 24 de septiembre, cuando la Escuela de Kinesiología de la Universidad Mayor realice una jornada de promoción y prevención en salud dirigida a 48 jóvenes músicos becados de FOJI.
Durante la actividad se realizarán evaluaciones y acciones educativas en cuidado postural, ergonomía, prevención de lesiones, autocuidado y salud física. La jornada estará a cargo de estudiantes y académicos de Kinesiología, provenientes de las áreas músculo-esquelética, cardiorrespiratoria y sensorial y motriz/neurológica, bajo la coordinación del profesor Felipe Burgos.

