Jaime Mañalich advirtió que la IA transformará la medicina y llamó a anticiparse desde la formación universitaria
En un campus Huechuraba repleto de estudiantes, académicos e invitados, el exministro de Salud expuso sobre el impacto de la inteligencia artificial en la salud y la educación, y planteó que su incorporación debe comenzar desde la formación universitaria, pero sin reemplazar el razonamiento clínico ni la dimensión humana del cuidado.
La Inteligencia Artificial cambiará profundamente la forma en que se ejerce la medicina y también obligará a las universidades a modificar cómo enseñan y evalúan a sus futuros profesionales. Esa fue una de las principales conclusiones planteadas por el exministro de Salud y actual investigador principal de Clapes UC, Jaime Mañalich, durante la Conferencia “Proyecciones de la educación médica en la era de la IA”, organizada por la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Mayor.
La actividad se realizó en el campus Huechuraba ante un auditorio repleto de estudiantes, docentes, investigadores, autoridades académicas, además de representantes de campos clínicos e invitados del sector público y privado. El encuentro fue encabezado por el rector de la Universidad Mayor, Patricio Manque; el decano de la Facultad, Álvaro Erazo; el vicerrector de Desarrollo, Fernando Marín, y la vicerrectora de Investigación, Susana Cabello.
En su exposición, el Dr. Mañalich sostuvo que el avance de estas tecnologías debe ser asumido como una transformación estructural y no como una herramienta adicional dentro de la formación médica. A su juicio, la IA debe incorporarse tempranamente a los planes de estudio y de manera transversal a las distintas especialidades. Sin embargo, advirtió que los estudiantes deben desarrollar primero su razonamiento clínico para evitar una dependencia excesiva de estas herramientas.

Sobre las evaluaciones, el exministro de Salud planteó que las universidades enfrentan el desafío de determinar si el trabajo de los estudiantes corresponde efectivamente a conocimientos adquiridos o proviene exclusivamente de herramientas de inteligencia artificial. Como alternativa propuso complementar las pruebas escritas con razonamiento oral, simulación, tutorías y evaluación en terreno.
La exposición también abordó las oportunidades que ofrece la tecnología para el sistema sanitario. Entre ellas mencionó el análisis de imágenes, el apoyo al diagnóstico, la priorización de listas de espera y la automatización de registros clínicos. Según Mañalich, estas aplicaciones podrían permitir que los profesionales dediquen menos tiempo a las pantallas y más al contacto con los pacientes. Al mismo tiempo, advirtió que el uso de IA puede aumentar las desigualdades en el acceso a la salud y la pérdida de confidencialidad de los datos.
Factor humano y ético
Durante la conversación con el público surgió la preocupación por preservar el vínculo cara a cara en un escenario marcado por la tecnología. Ante una pregunta de Daniela Siel, directora de la Escuela de Medicina Veterinaria, Mañalich sostuvo que la IA difícilmente podrá reemplazar dimensiones como la compasión, el acompañamiento y la experiencia humana frente al dolor.
“Es muy difícil que se logre que la IA ame, que tenga compasión, que acompañe el dolor”. Por ello, agregó, la incorporación de tecnología debe ir acompañada de un fortalecimiento de la dimensión del cuidado en las profesiones de la salud.
El debate también derivó hacia las implicancias éticas y regulatorias del desarrollo de la IA. Mañalich señaló que se requiere legislación y control estatal para resguardar el bien común y los derechos humanos. En tal sentido, afirmó que “la inteligencia artificial tiene que ser controlada y legislarse al respecto”.

Para el Dr. Mañalich, el desafío de fondo trasciende la tecnología y vuelve a una pregunta esencial: qué es aquello que distingue al ser humano frente a máquinas cada vez más capaces de calcular, escribir y generar soluciones. Una interrogante que, planteó, será cada vez más relevante para quienes deberán ejercer la medicina en los próximos años.
Al cierre de la conferencia, el vicerrector Fernando Marín destacó que la exposición de Mañalich permitió dimensionar el desafío que enfrenta la educación superior. “Abre una mirada que todos de alguna manera teníamos, pero él la tiene mucho más clara respecto del ciclo de la educación, de la enseñanza y de la responsabilidad de las universidades”. A su juicio, uno de los principales retos será “cambiar la manera en que enseñamos y evaluamos” para comprobar que los estudiantes comprendan e integren efectivamente los conocimientos que presentan.
El decano Álvaro Erazo Latorre, en tanto, destacó el encuentro como una instancia para abordar desde la academia los desafíos de una transformación tecnológica que ya está impactando la educación y la salud. “Como universidad tenemos el desafío de anticiparnos a estos cambios y formar profesionales capaces de utilizar estas herramientas con criterio, responsabilidad y una sólida mirada humana, tal como lo sostuvo Jaime Mañalich”, señaló.

