Estudio mostró que el estallido social generó alza de casos graves atendidos en Servicios de Urgencias

Un equipo de investigadores liderados por Álvaro Castillo, académico U. Mayor, registró una disminución de atenciones en la Posta Central y los hospitales Salvador y San José, entre el 18 de octubre y el 31 de diciembre de 2019. Sin embargo, descubrieron que en Santiago, en medio de las protestas sociales, la proporción de casos que requirieron hospitalización aumentaron en un 40% para causas traumáticas y en un 59% por causas respiratorias. 


El proyecto comenzó luego de una conversación entre el Dr. Álvaro Castillo y Abraham Gajardo, médico de la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. Era 2019 y ambos notaron la falta de estudios sobre el impacto de las grandes protestas sociales iniciadas en octubre en el uso de los servicios de urgencia de la capital. 

“Conocíamos los reportes de prensa y organizaciones de derechos humanos sobre traumas oculares, pero no conocíamos estudios que fueran más allá del reporte de casos”, recuerda el Dr. Castillo, quien es integrante del Centro de Investigación en Sociedad y Salud de la Universidad Mayor. 

De esta forma, ambos conformaron un equipo compuesto por estudiantes y académicos de la U. de Columbia (EE.UU.), U. de Chile, Universidad de McGill  y U. Mayor, y consideraron hospitales públicos con servicios de urgencia de alta complejidad en un radio de 3 kilómetros desde Plaza Italia: la Posta Central y los hospitales Salvador y San José.

"Los desenlaces que consideramos fueron el número semanal de atenciones de urgencia y de hospitalizaciones (como proxy de la severidad de los casos admitidos) por causas traumáticas y respiratorias”, dice el académico, quien detalla que durante las 10 semanas posteriores al 18 de octubre disminuyeron en un 14% los ingresos por traumas y en un 30% por causas respiratorias. En tanto, la proporción de casos severos que requirieron hospitalización aumentó en 40% y 59%, respectivamente.

“Hipotetizamos que eran las causas que podrían verse afectadas de manera más directa durante el estallido social. Las respiratorias por el efecto de los gases lacrimógeno que se usaron de forma indiscriminada durante las protestas (que no solo afectan a los protestantes, sino también a las personas que habitan, trabajan y transitan en el sector), y las traumáticas por el efecto directo de las confrontaciones entre protestantes y la policía”, señala el Dr. Castillo.  

La investigación derivó en un paper que demuestra la asociación entre protesta sociales y el uso de servicios de urgencia, tema presente actualmente en Latinoamérica en el caso de Colombia.

“Creo que hay grandes similitudes en los casos de Chile y Colombia. La respuesta policial ha estado plagada de denuncias de abuso y uso indiscriminado de gases lacrimógenos y otros métodos violentos para el control de masas. Esto se ha repetido en múltiples países, en América Latina las más resonantes de los últimos años son Ecuador y Bolivia, además de Colombia, y en otras regiones Hong Kong, Francia, España, Estado Unidos, Siria, por nombrar solo algunos”. 

El Dr. Álvaro Castillo dice que una de las cosas que más le sorprendió en esta investigación fue que “la interrupción del acceso a los servicios tendría un efecto tan grande. Nosotros anticipábamos que las protestas dificultarían el acceso a servicios de urgencia y eso tendría un impacto en las atenciones, pero también pensamos que ese efecto se cancelaría con el aumento de las atenciones producto de las protestas mismas. Al final, los que vimos fue que el aumento se dio principalmente en los casos más severos, lo cual es tremendamente preocupante”. 

 -Dr. Castillo, ¿qué conclusión rescata de esta investigación?  

"Principalmente que a través de investigaciones rigurosas es posible generar estimaciones poblacionales con impacto social. En este caso, el estudiar un fenómeno complejo como el estallido social, más allá del reporte y conteo de casos que estamos acostumbrados a ver en prensa e informes institucionales". 

  -Considerando que las protestas sociales se pueden reactivar en el país, ¿qué se podría mejorar?  

"Creo que mucho, desde el manejo político hasta la respuesta policial. Sobre esto último, nada que no se haya dicho antes, es decir, que es muy importante modernizar a las fuerzas policiales y rediseñar los protocolos para el cuidado del orden público durante las protestas. Esto incluye redefinir el uso de vehículos y armamentos, así como el uso de la fuerza en general durante las protestas. Todo esto también implicar hacer cumplir los protocolos e implementar sanciones efectivas cuando no se cumplen".