Opinión// Sobre impuestos

Columna de opinión publicada por La Tercera el 1 de abril de 2019

 

Hace unos días el presidente de la Sofofa, Bernardo Larraín Matte, declaró en una entrevista que le gustaría que la reforma tributaria fuera para aumentar la inversión. Cabe preguntarse, ¿será ese uno de los objetivos de un sistema tributario?

En un completo reporte del IFS (Institute for Fiscal Studies, UK) liderado por el premio Nobel James Mirrlees (Tax by Design, 2011) se plantea que lo que quisiéramos es tener un sistema tributario que sin desalentar innecesariamente la actividad económica logre los objetivos de redistribución, siendo justo, transparente y administrativamente poco costoso.

¿Cómo se evalúa su impacto distributivo? Midiendo su progresividad, es decir, que quienes más ingresos tengan paguen proporcionalmente más impuestos. Usualmente se usa ingresos corrientes, pero lo ideal sería usar los ingresos acumulados de toda la vida.

¿Cómo se evalúa su impacto en resultados y eficiencia económica? Los impuestos afectan los precios de los mercados, lo cual tiene efectos en el comportamiento de los agentes (personas y empresas). Por esto, es importante medir estos efectos e identificar los grupos que reaccionan menos negativamente ante el impuesto; por lo tanto, se señala que muchas veces no es bueno tratar a todos los grupos de la misma forma. Pero hay dos tipos de impuestos que no alteran el comportamiento: los impuestos de suma fija (todos pagan el mismo monto, muy poco factibles) y los impuestos a la renta económica pura (rentas que provienen, por ejemplo, del valor del suelo, derechos de extracción de recursos naturales, innovaciones tecnológicas, artistas famosos, estrellas del deporte, y firmas de marca). Por último, aunque en general los impuestos reducen el bienestar, hay impuestos que se ponen para aumentarlo (impuestos medio ambientales diseñados para enfrentar externalidades).

Finalmente, un sistema tributario justo y transparente debería, en primer lugar, inspirar respeto, y paraeso es fundamental que el proceso político por el cual se determinan los niveles y estructura tributaria sea ampliamente aceptado. Segundo, este no debería producir falsas expectativas y, tercero, trate agentes “similares” de manera “similar” (equidad horizontal), lo que requiere definir cuáles son esos “similares” agentes. Algo que difiere de país en país. En la mayor parte, por ejemplo, las empresas no son iguales a las personas y, por lo tanto, no son tratadas de la misma forma.

Creo que no debemos esperar del presidente de la Sofofa una aproximación así de profunda sobre este tema; sin embargo, sí es lo que esperamos de quienes gobiernan y legislan. Por lo tanto, es perfectamente razonable no aceptar cambios que deterioren los objetivos del sistema tributario y el proceso por el cual se deben determinar los impuestos y quienes los pagan.

Claudia Sanhueza, PhD en Economía de la U. de Cambridge

Directora del Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la U. Mayor