Opinión// Fútbol femenino: empresas que sudan la camiseta

Columna de opinión publicada por La Tercera.com el 24 de junio de 2019

 

El fútbol mundial es un negocio masculino. La comercialización de los jugadores de fútbol se ha convertido en un negocio lucrativo expuesto a la mirada pública. Las noticias sobre la compra y la venta de jugadores por salarios obscenos, así como también la firma de contratos con marcas deportivas, son parte del folklore popular.

El mundial femenino en 2019 pone en evidencia lo lejos que estamos de la paridad salarial en la actividad deportiva. La equidad en el ámbito laboral establece que a “igual trabajo igual remuneración”. Pero el fútbol juega con otras reglas. Evitando simplificar la complejidad del deporte más popular de América Latina, cabe hacer un breve análisis de la situación del fútbol hoy.

Una de las dimensiones de la masculinidad en el fútbol se evidencia en la diferencia salarial. Comparemos dos futbolistas internacionales made in Chile. Alexis Sanchez, jugador actual en el Manchester United y Christiane Endler, la arquera del equipo Paris Saint Germain y capitana de la selección femenina de fútbol de Chile. Alexis Sanchez percibe un salario de 26 millones de dólares anuales. Mientras que Christiane Endler en su último contrato firmado en 2018 reportaba cerca de 27 mil dólares anuales. Alexis gana por día 2,7 veces lo que gana Christiane por año. Sumado a las ganancias en publicidad, que son 15 millones de euros, la suma es considerablemente desproporcionada.

No menor es la violencia que acarrea el fútbol masculino. Estudios recientes (ver Hinchadas y barras de fútbol en la América Latina contemporánea: Hacia un análisis transnacional y una comparación en escala continental) exploran la violencia en el fútbol en América Latina y pese a las especificidades en los límites de cada país, se puede concluir que las hostilidades entre hinchadas de clubes oponentes (hinchadas o barras bravas) sigue manifestándose, pero se desplaza hacia afuera de los estadios. En relación con la violencia, Endler reflexiona sobre el clima familiar que se respira en los estadios de fútbol cuando juegan las mujeres.

Las desigualdades económicas antes mencionadas refieren a una discriminación estructural difícil de cambiar dado que requiere de un compromiso por parte de directivos de clubes y federaciones internacionales. Aun así, las empresas pueden transformar la percepción que la sociedad construye sobre el fútbol femenino.

Algunas empresas han comenzado a comprometerse con la causa. Por ejemplo, Nike en 2019 eligió ser el patrocinador oficial de la selección chilena de futbol femenino. Movistar Chile eligió a Christine Endler como embajadora oficial de la compañía. Adidas lanzó una comunicación bajo el lema “Equal pay for equal play” (igual pago por igual juego) donde anunció que las atletas que ganen la Copa Mundial Femenina FIFA 2019 recibirán el mismo bono de premio que sus contrapartes en el futbol masculino.

No nos olvidemos del fair play (juego limpio) o también llamado Sportsmanship.

El fútbol es un deporte de competición que debe considerar la ética, la justicia y el respeto en la cancha. Para Endler, el fútbol femenino resulta más honesto y limpio. Es raro ver jugadoras que se tiren al suelo simulando una falta o que paren de jugar por que están doloridas.

El fútbol mundial es un negocio masculino. Pero por suerte para aquellos que nos gusta el deporte, está cambiando.

Mariana Paludi
Académica de la Escuela de Negocios
Universidad Mayor