Brecha de género en los Premios Nobel: y pasó de nuevo

Nicole Trefault, vicerrectora de Investigación U. Mayor. escribe columna de opinión en El Mostrador, el 22 de octubre de 2022. 


Hace algunas semanas recibimos la noticia de los Premios Nobel 2022. Todos sin duda contribuciones brillantes que abren nuevas dimensiones a la comprensión de nuestro mundo y aportan al conocimiento de las ciencias, la cultura y la esencia del ser humano. Sin embargo, también dejan de manifiesto una vez más nuestros sesgos de género e invisibilización de los aportes de las mujeres al avance científico y a la construcción de una sociedad más consciente y justa.

De las 12 personas galardonadas este año, solo 2 son mujeres (o disidencias), lo que corresponde a un 16% del total de premios entregados. Y ante esto, parece válido preguntarse ¿cómo es posible que la elite intelectual a nivel mundial no intervenga en revertir la inequidad e invisibilización que significa que de un total de 954 personas que han recibido el Premio Nobel entre 1901 y 2022, solamente 61 (6,4%) han sido mujeres?

En su última voluntad y testamento, Alfred Nobel designó las instituciones responsables de los premios. Obviamente, no dejó indicaciones de paridad de género ni para la conformación de los comités que eligen a los galardonados, ni para la entrega de los premios. De los 29 miembros de comités que se dedican a evaluar y en algunos casos, entregar los premios Nobel anualmente, únicamente 7 son mujeres, 24%.

De esta forma, vemos que en Fisiología o Medicina solo 12 galardones (5,3%) han sido entregados a mujeres, mientras que en Química este número llega apenas a 8 (4,2%). En tanto, el Premio Nobel de Física ha sido otorgado a cuatro mujeres (1,8%) y el Premio Nobel de Economía, solo a dos (2,1%). La participación de mujeres en los premios de Literatura (14%) y de la Paz (13%) si bien es más alta, está muy lejos de acercarse al 50% al que deberíamos aspirar.

Son precisamente los líderes intelectuales, en todas las áreas, quienes están llamados a introducir cambios concretos y tangibles, que permitan derribar mitos y estereotipos, promuevan la participación de mujeres en espacios de toma de decisiones y fomenten la real valorización del rol de la mujer en ciencias, artes y humanidades. Probablemente, si los comités que deciden y eligen a los galardonados, en este y en otras premiaciones, tuvieran en cuenta una representación correcta de la sociedad, los resultados de las premiaciones serían distintos. Con ese primer paso se podría avanzar hacia toma de decisiones trascendentales - como la entrega de este premio tan significativo a nivel mundial- que apunten de forma concreta a visibilizar y resaltar la real contribución de las mujeres en todos y cada uno de los ámbitos que conforman la sociedad. Y tal vez así, no pase de nuevo.

Nicole Trefault, vicerrectora de Investigación U. Mayor.