Las concentraciones de contaminantes en la Antártica han disminuido en los últimos 40 años

Un grupo de investigadores, entre ellos Cristóbal Galbán del Centro GEMA U. Mayor, realizó la primera revisión de compuestos reportados en la atmósfera antártica entre 1980 y 2021, demostrando la efectividad de la regulación internacional en la materia. Sin embargo, dice que el desafío es establecer campañas continuas de monitoreo, con el fin de identificar nuevos contaminantes que pueden llegar a este continente.


 

Los contaminantes orgánicos persistentes (COP) son compuestos sintéticos que se liberan al medio ambiente y se transportan con facilidad, fundamentalmente a través de la atmósfera o las corrientes oceánicas, a lo largo de grandes distancias que incluyen las regiones polares, donde quedan atrapadas a causa del clima extremadamente frío.

Debido a su persistencia, toxicidad y potencial bioacumulativo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente implementó en 2004 el Convenio de Estocolmo, con el fin de reducir y eliminar la producción y el uso de COP.

Sin embargo, en el contexto actual de cambio climático, se está produciendo la removilización de los COP que quedaron atrapados en el hielo y el suelo durante décadas, lo que afectará los esfuerzos globales para moderar la exposición humana y ambiental a estos compuestos tóxicos.  Por lo tanto, es necesario el monitoreo continuo de los COP en el aire polar para evaluar si existe una nueva liberación reciente de contaminantes históricos al medio ambiente.

Para ello, un grupo de investigadores, entre ellos el Dr. Cristóbal Galbán, del Centro GEMA, Genómica, Ecología y Medio Ambiente de la Universidad Mayor, realizó la primera revisión sistemática de los COP más reportados en la atmósfera antártica, pudiendo comparar las concentraciones registradas entre los años 1980 y 2021, de modo de brindar información sobre los impactos esperados de la removilización ambiental bajo condiciones antárticas cambiantes.

El análisis evidenció una disminución de las concentraciones de PCB y la mayoría de los pesticidas organoclorados en la atmósfera antártica en el periodo analizado. En el caso de HCH, DDT y congéneres de PCB, se informaron altas concentraciones atmosféricas durante la década de 1990 a 1999, pero estos compuestos estuvieron muy restringidos desde la década de 1970. Después de esa fecha, se observó una fuerte disminución en la atmósfera antártica.

“Esto demuestra que la prohibición de los COP del Convenio de Estocolmo tuvo el impacto previsto en las concentraciones atmosféricas a lo largo del tiempo”, dijo el académico.

El Dr. Galbán sostuvo que ahora el desafío es establecer redes de monitoreo con campañas continuas de muestreo, con el objetivo de identificar nuevos contaminantes que tienen el potencial de llegar a la Antártica, como nuevos retardantes de llama, sustancias per- y polifluoroalquilo (PFAS), e hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), entre otros.