Científicos crean empresa de I+D para desarrollar soluciones biotecnológicas basadas en hongos

Un biofertilizante con hongos del Desierto de Atacama que promueve el crecimiento de plantas en condiciones climáticas extremas, será la primera tecnología transferida del laboratorio al mercado por parte de Luis Larraín y Elena Vidal. El producto, actualmente en su fase de prototipo, ayudará a los agricultores afectados por la sequía a mantener el vigor de sus cultivos.


 

Mycelium Technologies es una iniciativa de investigadores del Centro de Genómica y Bioinformática (CGB) de la Universidad Mayor que está desarrollando un novedoso biofertilizante con hongos endófitos del Desierto de Atacama, que promueve la tolerancia a la sequía y salinidad de los cultivos de hortalizas.

El proyecto nace de la investigación de pregrado en la U. Mayor del biotecnólogo Luis Larraín, quien junto a Elena Vidal, doctora en Ciencias Biológicas, directora del CGB e investigadora del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), recibieron el apoyo del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF), a través del Concurso de Valorización de la Investigación en la Universidad (VIU) para desarrollar el producto.

Desde aquel momento, hace menos de un año, el equipo que opera en el Laboratorio de Genómica y Biología de Sistemas Vegetales (PlantomicsLab) ha estado realizando diversos ensayos para validar el prototipo de biofertilizante de hongos endófitos (que viven dentro de plantas) a escala de laboratorio, confirmado que las cepas seleccionadas son promotoras del crecimiento y promueven la tolerancia a la sequía y salinidad.

Luis Larraín explica que en el último ensayo, que completarán hacia fines de 2022, tendrán que probar el prototipo en plantas en etapa adulta y producir frutos, ya que hasta el momento los datos que tienen corresponden a plantas juveniles.

Paralelamente, ya están en conversaciones con empresas de bioinsumos interesadas en escalar la nueva tecnología. “Creamos esta empresa para hacer la conexión con aquellas interesadas en nuestro producto y hacer una alianza para, en conjunto, llevar adelante el ensayo de campo. El objetivo es transferir la tecnología a una empresa que tenga su sistema de producción funcionando”, comenta Larraín.

Proyecciones

A través de Mycelium Technologies el equipo espera además generar nuevos proyectos con las empresas que quieran comercializar las tecnologías que vayan desarrollando en el laboratorio.

“La primera tecnología desarrollada, en conjunto con la U. Mayor, es el biofertilizante, pero la idea a futuro es que la empresa nos sirva para sacar del laboratorio nuevas tecnologías generadas a través de otras líneas de investigación en el ámbito no solamente de la agricultura, sino también, por ejemplo, generando nuevos compuestos antimicrobianos y otras formas de tecnología con los micro RNA que son las moléculas con las que trabajamos”, detalla el investigador.

Por lo pronto, con el biofertilizante en base a hongos buscan “ayudar disminuir las pérdidas por sequía en cualquier zona afectada. En el futuro, además, nos gustaría contribuir a desarrollar estrategias para cultivar en zonas áridas que complementen nuestra tecnología”, dice Larraín. 

El nacimiento de Mycelium Technologies marca un significativo hito en el proceso. “Estamos un poco más cerca de poder resolver el problema real en el campo y nos sentimos felices de que esté resultando todo bien”, concluye.