“¡Tengo una idea!”: expertos entregan claves para emprender

16 / 06 / 2017

Detectar oportunidades, desarrollar soluciones creativas, cumplir con un cierto perfil y desestimar algunos mitos son las recomendaciones que comparten dos expertos en la materia.


En momentos en que la economía crece menos y la búsqueda de empleo se hace un poco más difícil, algunas personas tienden a mirar hacia el emprendimiento o los negocios personales. Y, si bien a veces surgen ideas que, a simple vista, parecen buenas, la incertidumbre sobre lo que pueda resultar de ese proyecto en ocasiones lleva a desistir.

En ese escenario, dos especialistas de la Universidad Mayor entregan una serie de recomendaciones para aquellos que deseen iniciar un negocio propio, aunque subrayan que, primero que todo, hay que saber diferenciar entre una buena idea y un emprendimiento.

El emprendimiento se entiende como la detección de oportunidades que solucionan problemáticas reales del entorno y que esta oportunidad tenga un mercado asociado. Incluso CORFO lo define como ‘la actividad que involucra la detección, evaluación y explotación de oportunidades para introducir productos, procesos y crear organizaciones’”, explica Ismael Espinoza, coordinador de Investigación de la Universidad Mayor.

“No basta con encontrar buenas ideas, lo fundamental es que sean oportunidades, y las oportunidades son buenas ideas con un mercado, con clientes que están dispuestos a comprarlas”, comenta.

De ejemplo pone el desarrollo de unas ampolletas eficientes. “Hoy es una oportunidad porque tenemos una conciencia del ahorro y de la sustentabilidad, hay una necesidad real que es necesario solucionar”. Sin embargo, si esa idea hubiese surgido hace 30 años, “es muy probable que no haya resultado en un emprendimiento o haya sido rentable”, asevera.

Por ello el académico indica que, si bien varios de los emprendimientos fallidos asocian su fracaso a la situación económica, “en la práctica eso se debe a que el proyecto que desarrollaron no estaba realmente solucionando una problemática real, no era una oportunidad (no había mercado), sino que solo era una buena idea”.

En ese sentido, el experto considera que el aspecto fundamental para emprender es la identificación del problema, “el conocer la necesidad real que existe, el ‘dolor de guata’ que muchas veces se comenta”.

“Sin ese gran pilar clave -remarca el profesional-, todo lo que se desarrolle después tiene una alta probabilidad de fracaso. Y esa problemática está directamente relacionada con el mercado y con los clientes. ¿Qué es lo que realmente quieren o necesitan? ¿Qué es lo que nadie ha podido solucionarles?”.

En ello concuerda Claudio Musso, director del programa Pyme Crece de la U. Mayor, quien asegura que “conocer o estudiar el mercado, es decir, quiénes comprarían, quiénes venden algo parecido, cuál es el precio, qué ofrecen los que ya venden algo así, existe esto o algo parece en el mundo, son preguntas que debemos responder, pero con gran esfuerzo e investigación”.

Después viene la creatividad, sostiene Ismael Espinoza, “el desarrollar soluciones creativas e innovadoras que le entreguen esa respuesta que el mercado tanto anda buscando”. “Si además le agregas un buen equipo emprendedor y los recursos necesarios, tienes altas probabilidades de alcanzar el éxito”, agrega el profesional.

Perfil emprendedor

Pero, además de esos elementos, es fundamental la personalidad del emprendedor. Espinoza comenta que este debe ser una persona con resiliencia, creativa, que sea líder y guía. “No es fácil saber trabajar en equipo, y un emprendedor, mejor que nadie, debe poder ser capaz de potenciar lo mejor del resto para sacar adelante su emprendimiento”, sostiene.

Musso complementa que son clave la “perseverancia, las ganas de aprender de sus errores y derrotas, y que sirvan como aprendizaje para continuar, pararse y seguir”. A ello agrega el control de la frustración, pues “no podemos dejar todo botado porque la primera vez que intenté vender no lo logré”.

El académico también menciona la multifuncionalidad, dado que “los emprendedores no son personas que solo realizan una actividad en sus negocios, por el contrario, (se debe) aprender de todos, obviamente con enfoque en ciertos temas o técnicas, pero pueden ser desde el contador de la empresa hasta el secretario, diseñador, vendedor y despachador. Es algo que al principio beneficia mucho al negocio, pero con el tiempo, lo estanca”.

Mitos y estereotipos

Como en toda clase de cosas, siempre hay mitos rondando que es necesario derribar. En opinión de Ismael Espinoza, uno de ellos tiene que ver con “la moda” del emprendimiento, es decir, la noción errónea de que “el emprendedor es una persona estilosa sentada en un café con su computador ganando millones por segundo”. “Eso no es así, el emprendimiento requiere mucho esfuerzo, un alto grado de tolerancia al fracaso, motivación y constancia”, sostiene.

El profesor añade que un segundo mito, a su juicio, es la edad, es decir, “que el emprendimiento es solo para jóvenes”. “Yo no estoy de acuerdo. La edad te entrega experiencia, redes, varios fracasos en el cuerpo, y justamente te permite conocer bien un segmento de clientes y sus problemas reales, que probablemente es donde se desarrolla el emprendimiento. No hay edad para emprender, siempre que se tenga claro todo lo que esto conlleva”, dice.

Finalmente Espinoza dice que un tercer mito es la creencia de que “mientras menos cuente mi proyecto, mejor para que no me lo copien”. “Considero que mientras más lo cuente, más lo valido, más rápido fallo y mejoro; mientras más mentores apoyen mi emprendimiento, más probabilidades tengo de realmente alcanzar el éxito”, argumenta.

Ojo con el círculo social

Claudio Musso entrega también una sugerencia que tiene relación con los resultados del proyecto, en especial porque es común que muchos empiecen a “tantear el terreno” entre su círculo más cercano. “La validación es la respuesta que vemos de un cliente cuando paga por el servicio o producto que hemos diseñado y que estamos vendiendo. Los clientes deben ser desconocidos, ellos no tienen un lazo emocional y por ende su decisión será por funcionalidad y no por ser mi hijo, sobrino, etc. el que lo vende y lo tenemos que ayudar”, subraya. En ese sentido advierte que “el cliente-familia o amigo después con el tiempo ya no estará interesado en seguir comprando si el producto desde un inicio no le fue atractivo y necesario”.

De todas formas, Espinoza afirma que las redes de contacto son un factor a tener en cuenta. “Un gran problema y temor con el emprendimiento tiene que ver con el acceso al apoyo y el acompañamiento durante el proceso. Mucho de esto lo hemos incluido en el programa de emprendimiento de la U. Mayor que hemos creado en la Vicerrectoría de Investigación, a través de ‘La Fábrica’, para permitir que nuestros estudiantes puedan tener un apoyo en este camino”, indica.

Plazos

Ambos especialistas concuerdan en que los plazos para poner en práctica un emprendimiento son muy relativos, aunque entregan algunas pistas. “Para una respuesta genérica a eso lo tomaría como una suma, a grandes rasgos, entre qué tan rápido encuentres la oportunidad, lo que te demoras en armar un buen equipo, estructurar bien tu modelo de negocios, prototipar, levantar financiamiento y vender”, estima Espinoza.

Musso, en tanto, recuerda que “por la parte legal, podemos constituirnos en un día, pero también debemos tramitar patentes, permisos, etc., y eso depende de la actividad y la municipalidad”.